Sabemos que es importante eso de «cuidarse».
Todos queremos sentirnos bien.
Queremos estar sanos y sentirnos bien en nuestro cuerpo y en nuestra vida. Sin embargo, con frecuencia nos olvidamos de dónde pasan todas esas cosas: Lo que sentimos pasa en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo y nuestra vida pasa en nuestras relaciones con los demás y con el mundo que nos rodea.
Por eso, no podemos sentirnos bien, sin cuidar de nuestro cerebro y su conexión con el cuerpo y con los otros.
Cuidar nuestra salud emocional y psicológica, es cuidar todos los aspectos de nuestra vida.
Ya que, nuestra salud mental es un corte transversal que va desde del cerebro y el sistema nervioso, viajando por nuestros sistemas endocrino, digestivo, inmunológico y somatosensorial, hasta cada una de nuestras células.
Por eso, dedicar tiempo a «sentir lo que sentimos», identificar el estado en que se encuentra nuestro sistema nervioso y cuidarlo o conectar con lo que necesitamos en una relación, es el medio esencial para el lograr el bienestar.
La salud no puede ser física o mental, ya que: Nuestro organismo es un todo, en el que el cerebro, es el director de orquesta, que coordina todos los demás sistemas.
La Terapia psicológica es una forma de tratar los problemas y los trastornos psicológicos o el efecto que tienen en nosotros las dificultades que atravesamos durante nuestra vida.
Existen diferentes formas de tratar los trastornos psicológicos, las enfermedades mentales y los problemas de salud mental. Una de esas formas es el tratamiento con psicofármacos, la otra es la terapia psicológica.
La aplicación del tratamiento más adecuado estará basada en la evaluación específica de cada caso concreto y viene determinado por los resultados de esa evaluación clínica.
A terapia acuden todo tipo de personas con diferentes problemas. De la misma forma que al médico o al fisioterapeuta acuden personas distintas, a las que «les duele» en lugares distintos.
Por eso la psicoterapia no tiene una sola «receta» que sirve para todos.
Pero sí tiene un objetivo fundamental, que es común a todos lo que acudimos a terapia: resolver de forma sana y constructiva «lo que nos duele«, para sentirnos mejor.
En terapia harás mucho más que hablar.
Tras las primeras sesiones de recogida de información y evaluación , cuando hayamos definido el plan de tratamiento, en cada sesión irás trabajando sobre los objetivos que nos hayamos fijado.
Ese trabajo puede consistir en aprender y practicar técnicas que nos ayuden a reducir los síntomas y el malestar que sientes. También dedicaremos tiempo a identificar y fortalecer recursos personales de afrontamiento, que te sirvan para gestionar lo que te ocurre.
Realizaremos sesiones de terapia en las que el foco del trabajo será implementar o fortalecer recursos de autocuidado sano.
Dedicaremos sesiones a conocer más sobre las emociones, a conectar con ellas, y a experimentarlas y regularlas de forma sana, utilizando estrategias y recursos que te ayuden a encontrar el equilibrio y recuperar la calma.
Los terapeutas EMDR trabajamos desde la comprensión de la historia de desarrollo de la persona y de lo que le ocurre, esto quiere decir, que trabajaremos con lo que sucede en el presente, pero también lo haremos con el pasado y el futuro.
Habrá sesiones que dedicaremos a procesar lo que te ocurre en este momento presente, aplicando técnicas que te ayuden a integrar lo que está ocurriendo ahora y a reducir y gestionar el malestar emocional por el que estás pasando en este momento.
Otras sesiones las dedicaremos a identificar qué situaciones y aprendizajes del pasado están conectadas con los problemas del presente y las reprocesaremos .Que quiere decir, que ayudaremos al cerebro a recolocar e integrar de forma más adaptativa, las experiencias que resultaron tan estresantes o dolorosas, que no pudieron ser procesadas, integradas y almacenadas de forma sana.
Y, en otras sesiones, trabajaremos construyendo «rutas nuevas» hacia el futuro, a través del desarrollo de mapas asociativos vinculados a emociones positivas y al fortalecimientos de tus recursos personales y tus puntos fuertes.
Sentirnos mal, sea en forma de síntomas de ansiedad o de depresión, sentirnos abrumados/as o excesivamente preocupados de manera continua, es la forma que tienen nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso, de decirnos que algo no va bien.
El sufrimiento emocional, la rumiación, los pensamientos obsesivos o intrusivos, las conductas compulsivas o los problemas relacionados con la alimentación son síntomas, que nos dan información sobre lo qué nos pasa por dentro y en nuestras relaciones.
No observar o desatender estos síntomas lleva con frecuencia a la cronificación y al desarrollo de trastornos adaptativos.
Si escuchamos a nuestras emociones y a nuestras sensaciones estaremos aprovechando una fuente de información básica para nuestra supervivencia y para nuestro bienestar.
Si podemos escucharlo, lo que sentimos, nos dice qué necesitamos.
Una vez que te hayas decidido a ir a terapia, dedica un tiempo a pedir recomendaciones a personas de tu confianza, buscar información sobre psicoterapia para ver qué encaja mejor contigo y conoce un poco la oferta de servicios de terapia de tu zona.
Al elegir a tu terapeuta, elige un Psicólogo Sanitario o Clínico colegiado.
Que ¿Por qué?
En la actualidad puedes encontrar una oferta muy amplia en todo lo relacionado con el bienestar. Pero no todos son profesionales sanitarios.
Tanto los Psicólogos Generales Sanitarios como los Psicólogos Clínicos, son profesionales sanitarios, lo que quiere decir que, al elegirlos, contarás con todas las garantías de la Consejería de Sanidad de Madrid. Ya que nuestra actividad profesional está sujeta a una estricta normativa y requiere estar en posesión de diferentes formas de acreditación profesional, que garantizan que, tanto el profesional que elijas, como las instalaciones a las que vas a acudir, cumplen con los requisitos establecidos por la Comunidad de Madrid.
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