TERAPIA EMDR

EMDR y el funcionamiento del cerebro

EMDR y el funcionamiento del cerebro humano:

El cerebro: un órgano que tiene que aprenderlo todo.

La terapia EMDR es una forma de entender cómo funciona el cerebro humano y de aplicarlo al tratamiento del malestar y los problemas psicológicos.

Basándose en los avances de la investigación sobre el funcionamiento del cerebro y sobre cómo operan el procesamiento de la información, el aprendizaje humano o la memoria. Así como sobre la investigación científica sobre apego y desarrollo y sobre neurobiología del estrés y el trauma, la terapia EMDR ofrece una perspectiva basada en la experiencia y centrada en la reparación e integración de nuestra historia.

EMDR y el funcionamiento del cerebro

La aplicación clínica de un paradigma del funcionamiento cerebral: psicoterapia EMDR.

La psicoterapia EMDR es una forma de entender el desarrollo y el funcionamiento del cerebro humano.

Sobre la base de este paradigma del funcionamiento cerebral, la psicoterapia EMDR, aplica los resultados de la investigación y un conjunto de técnicas y procedimientos protocolizados al tratamiento de los problemas psicológicos.

Desde su fundamentación teórica, hasta su aplicación clínica, la característica fundamental de la terapia EMDR es que: entiende lo que nos ocurre en el presente, como producto de la experiencia.

Por esta razón, en terapia con EMDR, además de abordar los síntomas que ocurren ahora, intervenimos sobre las memorias de los momentos en que esos aprendizajes se consolidaron

EMDR y el funcionamiento del cerebro

Terapia EMDR y el funcionamiento del cerebro

EMDR Y EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

EMDR y el funcionamiento del cerebro: Aprendizaje asociativo.

Aprendizaje asociativo: El cerebro humano se desarrolla en función de su uso.

El enfoque de la terapia EMDR se fundamenta en cómo se desarrolla y crea conexiones el cerebro humano.

El cerebro humano aprende y se adapta al mundo creando conexiones entre neuronas, que dan lugar a patrones de activación neural.

Estos patrones, son neuronas conectándose entre sí en forma de redes y determinan cómo responden nuestro cerebro y nuestro cuerpo a diferentes estímulos o situaciones.

En función de la estimulación que recibimos, estas redes de neuronas que se activan juntas se desarrollan, crean nuevas conexiones y se fortalecen. Mientras se debilitan otras conexiones ya existentes. Así aprendemos.

Así, a partir de la experiencia, el uso y el aprendizaje, las neuronas de nuestro cerebro se activan o de inhiben, almacenando, en forma de recuerdos y experiencias previas, información que asocia estímulos y respuestas o situaciones y comportamientos.

De forma que, en el presente, cuando nos encontramos ante estímulos y situaciones, esos recuerdos y experiencias determinan cómo experimentamos y respondemos a esos estímulos o situaciones.

En la terapia con EMDR el objetivo es establecer con qué recuerdos y experiencias de aprendizaje, están relacionados los síntomas que nos ocurren en el presente, para así, ayudar al cerebro a reprocesar aquellas experiencias y reparar las huellas que dejaron en nosotros.

EMDR Y EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

Plasticidad neural: cableando y recableando

El cerebro humano: el órgano resiliente.

El cerebro humano se desarrolla en función de su uso. La estimulación que recibimos y las experiencias que vivimos modelan nuestros patrones de activación neuronal.

Así somos capaces de adaptarnos a casi cualquier entorno. Así podemos aprender las complejas normas sociales que rigen los grupos humanos, ser creativos, implementar el conocimiento que nos precedió y llevarlo aún más lejos o inventar cosas. Y, así, el cerebro se especializa, dando lugar a la tecnología, la ciencia, la literatura y el arte. Y a todo lo que implica ser humanos.

Y todo ocurre a través de la experiencia constante con el mundo que nos rodea.

Pero nuestras experiencias también pueden dañar el cerebro. Desde las lesiones traumáticas a las enfermedades, el estrés o el trauma, muchas de las cosas que vivimos dañan el cerebro funcional y/o estructuralmente.

Sin embargo, el cerebro tiene la capacidad de «re-cablearse». Puede crear rutas alternativas, ajustando inputs y outputs, para mantener su funcionamiento.

Esto es lo que la neurociencia llama: neuro-plasticidad.

El desarrollo de nuestro cerebro y, por tanto, de lo que nos hace ser nosotros, es el producto complejo de nuestra composición genética, nuestras disposiciones temperamentales innatas, nuestras experiencias y el contexto interpersonal, afectivo y social en que tiene lugar nuestro desarrollo. 

EMDR Y EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

Neuroplasticidad

El pasado puede reescribirse.

La investigación en neurociencia muestra que el cerebro humano es increíblemente plástico.

Hasta los 25 años el cerebro posee una enorme plasticidad neural. Es decir, que crea, ajusta y destruye conexiones continuamente. Y, aunque esta neuro-plasticidad se reduce con la edad, está presente durante toda la vida.

Desde el nacimiento hasta la adolescencia, el cerebro es particularmente plástico y está predispuesto al aprendizaje. Por tanto, podemos decir que, el cerebro infantil es muy sensible a la estimulación e información que recibe. Responde integrando nuevos aprendizajes sorprendentemente rápido y se adapta a los cambios en el entorno en muy poco tiempo. Sobre todo, si estos cambios implican a los cuidadores primarios del niño, ya que su cerebro está vinculado emocionalmente con el cerebro de las personas que le cuidan.

Es por esta razón que, las experiencias traumáticas tempranas (chilhood adverse experiencies), le afectan particularmente, porque es en esas primeras etapas del desarrollo en las que el cerebro es más vulnerable.

No obstante, durante toda la vida, conservamos la capacidad de «reescribir» el mapa que guía el funcionamiento de nuestra percepción, nuestras emociones y nuestra conducta. Es decir, que tenemos el poder de re-cablear nuestro cerebro.

Es sobre esta premisa sobre la que se fundamenta el tratamiento psicológico con EMDR. El tratamiento con EMDR se basa en la neuro-plasticidad y así trata los problemas psicológicos:  aprovechando y potenciando la capacidad natural del cerebro de re-cablearse, re-aprender y re-procesar.

EXPERTOS EN EMDR EN MADRID

El cerebro humano es un órgano resiliente que tiene la capacidad de re-cablearse. Esto quiere decir que, si se lo permitimos y le ayudamos, el cerebro puede crear rutas alternativas, aprender nuevas habilidades o habilidades de nuevo y sanarse a sí mismo, para mantener su funcionamiento.

EMDR Y EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

EMDR: Memoria y reprocesamiento

Memoria: mucho más que las historias que podemos contar.

La memoria humana, almacena mucho más que las historias de lo que hemos vivido.

Nuestro cerebro aprende a través de cada experiencia que vivimos y almacena ese aprendizaje, no sólo en forma de historias. El cerebro asocia situaciones, personas y estímulos con pensamientos y conductas, sobre nosotros, sobre lo que nos pasó, sobre los demás y sobre el mundo.

El mapa de activación/ inhibición neuronal almacena información que asocia momentos, lugares, sonidos, olores, sabores o caras con emociones, sensaciones corporalesimágenes y formas de actuar. Esas asociaciones «se graban» y almacenan en nuestro cerebro, en forma de patrones de activación que «aprenden» a activarse juntas en respuesta al mundo que nos rodea.

En terapia EMDR el objetivo es ayudar al cerebro a «recolocar» o reparar esas cadenas asociativas, que almacenan información que no pudo procesarse adecuadamente y que, en el presente, está en la base del malestar que sentimos o de los síntomas que padecemos.

EMDR y el funcionamiento del cerebro

Reprocesar los recuerdos consiste en aplicar un procedimiento que ayude al cerebro a "volver a digerir" esa información, incluyendo todos los aspectos de la experiencia, mientras se aplica estimulación bilateral. 

EMDR Y EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

EMDR: Estimulación bilateral

¿Qué es la estimulación bilateral?

La estimulación bilateral es uno de los elementos técnicos que se aplica en Terapia EMDR.

Mediante este procedimiento, se favorece la efectividad y la eficacia de la combinación de los elementos que componen la intervención psicoterapéutica con EMDR.

La EBL Consiste en aplicar estimulación de forma alterna, cambiando de un lado a otro del cuerpo.

Las investigaciones y metaanálisis posteriores (Lee & Cujiper, 2013) revelan que este procedimiento es un ingrediente activo que sirve para maximizar la efectividad del tratamiento con EMDR. 

Ya que, la investigación demuestra que, la estimulación bilateral tiene el efecto de desensibilizar el malestar (aliviar y reducir la perturbación) que producen las memorias traumáticas y los recuerdos de experiencias dolorosas o muy estresantes, lo que potencia los efectos del tratamiento con EMDR.

EMDR y el funcionamiento del cerebro

El cerebro humano: el órgano que tiene que aprenderlo todo

Al nacer, tenemos un cerebro «a estrenar».

Si bien, en el momento del nacimiento nuestro cerebro ya posee una estructura neurobiológica y nacemos con sistemas comportamentales (como por ejemplo algunos reflejos, como el de succión) y motivacionales «en funcionamiento» e incluso algunas de nuestras características individuales ya están definidas por la información que contienen nuestros genes, el cerebro humano es un órgano que está por desarrollar.

Nuestro cerebro al nacer es un órgano increíblemente plástico, eso nos ha permitido adaptarnos a todo tipo de entornos y construir los sistemas sociales más complejos de la naturaleza.

Cuando nacemos, algunas funciones básicas, las  que nos ayudan a mantenernos con vida en esa etapa de dependencia y necesidad de cuidados, están «en marcha».

Sin embargo, en ese momento, cuando somos tan pequeñitos, nuestro cerebro es un órgano inmaduro, listo para adaptarse al entorno, dotado de una enorme plasticidad y lleno de potencial, pero que está en desarrollo.

Desde las rutas neurales que regulan las funciones corporales al sistema límbico o al neocórtex, que no termina de madurar hasta el final de la adolescencia (la investigación sugiere que incluso más tarde), el  funcionamiento del cerebro se modela mediante el uso y la experiencia.

La influencia del entorno, la estimulación que recibimos y la experiencia, es tan potente, que influye de forma determinante en el desarrollo de nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso. Fruto de esta compleja ecuación entre genes + variables disposicionales o de carácter + entorno social y afectivo van a determinar nuestro cerebro tanto en su desarrollo funcional como estructural, lo que se reflejará en la calidad de nuestra salud,  la expresión de nuestros genes o cuan longevos seremos.

Cuando hablamos del cerebro, la experiencia da lugar al mapa.

Cuando hablamos del cerebro, la experiencia crea el mapa y lo hace a través de la activación de grupos de neuronas, que se «encienden» y se conectan juntas, en respuesta a la estimulación que reciben.

Lo que vivimos, las asociaciones y conexiones que se crean, las experiencias que vivimos y si estas son repetidas o la calidad emocional de esas vivencias, se graban en nuestro cerebro en forma de patrones de activación.

Así aprendemos.

Las experiencias que vivimos se almacenan en nuestro cerebro en forma de patrones de activación neural y pasan a formar parte de nuestro conocimiento del mundo, de los demás y de nosotros mismos.